
Elegir la memoria de servidor correcta es una de las decisiones más importantes a la hora de configurar o actualizar un servidor. Afecta directamente el rendimiento del servidor, la confiabilidad y la capacidad de escalar a medida que crecen las cargas de trabajo. Sin embargo, con tantos módulos de memoria, tecnologías y configuraciones disponibles, puede ser difícil saber qué comprar.
Para facilitar el proceso, hemos reunido 10 consejos esenciales para comprar memoria de servidor, que abarcan desde compatibilidad y rendimiento hasta confiabilidad, costo y protección para el futuro. Al finalizar, dispondrá de un marco claro para seleccionar con confianza los módulos de memoria adecuados para sus servidores y comprarlos con tranquilidad.
1. Tipos de memoria
Antes de nada, verifique qué tecnología de memoria utiliza su servidor, DDR4 o DDR5, ya que estas dos tecnologías no son intercambiables.
Si está agregando más memoria a un sistema existente, es posible que deba coincidir con el tipo de memoria ya instalado. Para los nuevos sistemas, se recomienda elegir un servidor basado en DDR5, ya que los proveedores están descontinuando DDR4, mientras que DDR5 estará disponible durante muchos años, lo que facilitará las actualizaciones futuras y extenderá la vida útil de su servidor.
También es importante tener en cuenta los tipos de módulos de memoria. Los servidores suelen utilizar uno de estos tres:
- RDIMM (DIMM registrados): La opción más común, que ofrece un equilibrio entre rendimiento, estabilidad y costo. Disponible para DDR4 y DDR5.
- LRDIMM (DIMMs de carga reducida): Diseñados para configuraciones DDR4 de mayor capacidad, reducen la carga eléctrica en el controlador de memoria para permitir una memoria total más alta por servidor y con latencias totales más bajas que los RDIMM.
- MRDIMM (DIMM de rango multiplexado): La opción más nueva para DDR5, ofrecen un mayor ancho de banda para cargas de trabajo que exigen un rendimiento extremo.
Estos tipos no son intercambiables y mezclarlos en el mismo sistema puede impedir que un servidor arranque. Asegúrese de seleccionar la generación y el tipo compatibles con su plataforma y mantenga todos los módulos coherentes en todos los canales para obtener el mejor rendimiento. En caso de duda, consulte la documentación del fabricante de su servidor o nuestra herramienta de configuración de memoria para ayudarlo a elegir los módulos compatibles con su sistema.
2. Planificación de la capacidad para sus cargas de trabajo
Las decisiones sobre la memoria del servidor siempre deben comenzar con la planificación de la capacidad. Sus aplicaciones y cargas de trabajo deben guiarlo sobre la cantidad de capacidad de memoria a la que debe dirigirse. También deberá verificar la arquitectura del canal de memoria, las características de su servidor y cuántas ranuras DIMM están disponibles. Los procesadores de servidor están diseñados para agregar el ancho de banda de grupos idénticos de módulos, y los servidores multiprocesador deben tener poblaciones de memoria idénticas para optimizar y equilibrar el rendimiento.
Observe los tamaños por módulo disponibles para su plataforma (por ejemplo, 32GB, 64GB, 96GB, 128GB) y correlacione esto con la cantidad de ranuras DIMM disponibles para la arquitectura del canal de memoria. No se trata solo de llenar todas los ranuras; también debe pensar en el aprovisionamiento para el escalamiento futuro. Si su proyecto requiere 256GB hoy, pero puede duplicarse en dos años, es más inteligente instalar DIMM más grandes ahora y dejar las ranuras libres para la expansión. Llenar cada ranura con módulos más pequeños puede parecer rentable al principio, pero no da flexibilidad cuando las cargas de trabajo aumentan en el futuro.
También es importante tener en cuenta que llenar cada ranura puede afectar el rendimiento de la memoria. La mayoría de los servidores que cuentan con múltiples grupos de ranuras por procesador limitan la velocidad de la memoria si se rellena el segundo o tercer grupo de ranuras. Si sus aplicaciones están limitadas a la memoria y se benefician de un mayor ancho de banda, comprometer innecesariamente el rendimiento de la memoria puede resultar en un aumento de la latencia o, lo que es peor, en la pérdida de ingresos.
No todas las aplicaciones requieren memoria de alto rendimiento, algunas pueden favorecer mayores capacidades de memoria. Estos no son mutuamente excluyentes, pero saber cómo utilizan el hardware sus aplicaciones será clave para tomar las decisiones correctas sobre la configuración de la memoria.