El 14 de octubre de 2025, Microsoft finalizó oficialmente el soporte para Windows 10. Los parches de seguridad, las actualizaciones de cumplimiento y las correcciones de errores para el sistema operativo ya no se publicarán, lo que deja a las empresas basadas en Windows que no han actualizado sus sistemas vulnerables a los ataques cibernéticos y las violaciones de la normativa.
Para muchas organizaciones, no se trataba simplemente de un problema de software, sino de una brecha de seguridad. De hecho, una investigación reciente muestra que el 46% de las empresas ahora actualizan las PC principalmente para reducir los riesgos de incumplimiento, un poco más (42%) que las empresas motivadas únicamente por la fecha límite de fin del soporte. En otras palabras, la fecha límite que se avecinaba no se trataba solo de un sistema operativo, se trataba de seguridad y de adelantarse a las amenazas.
Al preparar los dispositivos con antelación, las empresas no solo mejoraron su rendimiento actual, sino que también se posicionaron para adoptar las tecnologías de IA emergentes sin problemas en el futuro, evitando costosos cuellos de botella de hardware o ciclos de actualización repetidos.
Si aún no ha realizado la transición a Windows 11, a continuación exploramos las opciones disponibles y ofrecemos recomendaciones para ayudar a las organizaciones a tomar decisiones bien informadas mientras realizan la transición desde Windows 10.
Opción 1: No hacer nada
Elegir no hacer nada y seguir usando Windows 10 es arriesgado. Sin actualizaciones de seguridad y soporte técnico, los sistemas se vuelven vulnerables a ciber amenazas y problemas de cumplimiento.
Esta opción no es recomendable para organizaciones que priorizan la seguridad y la estabilidad operativa.
Opción 2: Seguir usando Windows 10 y pagar por soporte extendido
Para las organizaciones que no están listas para hacer la transición a Windows 11 o invertir en hardware nuevo, mantener Windows 10 y pagar por soporte extendido es una opción.
Microsoft ofrece actualizaciones de seguridad extendidas (ESU) por una tarifa, que proporcionan actualizaciones de seguridad críticas después de la fecha de fin del soporte. Sin embargo, esta es una solución temporal, pues el soporte extendido usualmente está disponible por un periodo limitado, por lo que las organizaciones eventualmente deberán hacer la transición a un sistema operativo admitido.
